Responsabilidad social empresarial: cooperar para colaborar

En la actualidad, con escenarios en los que predominan los cambios y modificaciones de tipo económico, político, social, cultural y tecnológico, hay variaciones que incurren directamente en la actividad empresarial y en su desenvolvimiento con todos sus medios, en especial en sociedad.

Hablar de una responsabilidad social en este país resulta un poco extraño sabiendo cómo se manejan la mayoría de las jerarquías y los diferentes problemas qué han conllevado esas malas y deficientes prácticas,  sin embargo, precisamente por ello, dentro de este mismo cambio, las organizaciones y empresas están actuando para realizar verdaderas modificaciones y reconocer que existen aquellas que buscan mantener el equilibrio esencial y fomentar una ética y equidad en todos los aspectos.

Si la responsabilidad empresarial y la social van ligadas, como organización esto tampoco puede quedar desligado, debe haber conciencia y reconocerse como parte de todo un entorno y no una individualidad. Como impulsores también tienen una parte importante de responsabilidad social y un compromiso ético que cumplir; porque evidentemente sirven y se sirven de una sociedad formada dentro del mismo entorno.

La sociedad de manera evidente tiene expectativas en relación a ellas, pues como decíamos, forman parte de y éstas utilizan sus recursos. Hoy es más evidente la estrecha e indiscutible relación en el ambito empresarial, pues son tiempos que exigen de las organizaciones una actuación cada vez más consecuente con valores, principios y objetivos.

Pero, ¿cómo saber si mi empresa practica esto?. De acuerdo con el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), empresa que reconoce a lasempresas que cumplen con los estándares de la responsabilidad social empresarial, expone que la responsabilidad social consiste en generar valor para todos con los que interactúan, buscando bienestar y sustentabilidad de las comunidades donde se desarrollan. Con ello se logran beneficios como contar con consumidores leales y satisfechos, abrir mercados potenciales y generar innovaciones en productos para promover una calidad de vida. De manera interna, esta responsabilidad se realiza con las relaciones con colaboradores que se basan en condiciones justas, como practicas dignificantes, salarios justos, igualdad de oportunidades, apoyo en necesidades de superación personal y profesional y un balance de vida y trabajo, obviamente, todas estas acciones acompañadas de valores. Por otro lado también se busca un equilibrio de lado económico en el que buscan el éxito comercial, transparente y abierto, sin recurrir a las prácticas desleales y de corrupción. De igual forma, nunca interponer un beneficio empresarial a cambio de vulnerar los derechos humanos, derechos de comunidades o entorno ambiental para extraer su riqueza. Además, entre otros principios, se impulsa el desarrollo tecnológico, la innovación y sustentabilidad en cada proceso.

Con lo anterior, nos damos cuenta que esto está siendo vital para una empresa, pues dentro de la misma organización las personas hacen vida, por lo que también debe haber una inquietud por todos estos entornos. Y por ejemplo, si verdaderamente la empresa mantiene un cuidado y responsabilidad por los empleados (calidad, ambiente, remuneración, incentivos, motivación, seguridad y familia) proporcionando compromiso, interés y respeto, los trabajadores estarán satisfechos y motivados para producir con calidad y de verdad esforzarse por sentirse parte de una organización, un equipo.

Lo importante es considerar cada uno de estos puntos y como organización buscar fomentar la cultura de formación con inclusión y que un comportamiento empresarial basado en esto beneficia a toda organización y sociedad en la cual está inmersa.

¿Tú y tu empresa ya practican estos valores? Compártenos cómo, seguro ya has notado el cambio en tu entorno empresarial.