Marketing para vincular

Colaborar, participar, asociar, solidarizar, relacionar, unir esfuerzos, son algunas de las acciones que en estos tiempos tan competitivos forman parte fundamental de una o varias actividades empresariales y mercadológicas para buscar y conseguir objetivos que tal vez de manera independiente no resultan imposibles, pero con estas acciones traducidas en marketing relacional, se pueden conseguir de manera más rápida y en conjunto.

El marketing relacional es, como su adjetivo lo indica, el área del marketing que a través de procesos y herramientas busca crear y mantener esa relación entre empresa de bienes o servicios con sus clientes actuales y potenciales, planteando como objetivo un buen número de estrategias con cada uno de ellos para así crear una relación más rentable, duradera y más sólida para los dos. Es decir, intenta cambiar el tradicional método de marketing de transacción a un marketing donde se tenga una relación directa con el cliente, conocer más a fondo al cliente que atendemos.  

Para ello hay que partir de un estudio de comportamiento de los clientes más rentables para establecer estrategia de relación que permita conocer sus necesidades y mantener una evolución del producto de acuerdo con ellas a lo largo del tiempo, y con ellas determinar acciones destinadas para facilitar la interacción con los mismos y brindarles una experiencia que sea totalmente diferente y positiva. Y aquí entra en participación importante la etapa tecnológica en la que vivimos, pues podemos aprovecharla de tal forma que analicemos personalmente a muchos de nuestros clientes a través de ésta y, a la vez, conociendo sus gustos.

Mientras un marketing satisface al cliente, el marketing relacional propone, como lo mencionábamos al principio, relaciones de colaboración, que den más que un simple intercambio momentáneo y ocasional. Ese valor agregado es el que el cliente toma y que al mismo tiempo recompensa con su fidelidad.

Para concretar lo anterior, aquí te compartimos los puntos fundamentales para aplicar esta forma de marketing:

Percepción – Cómo comunicas lo que haces y cómo lo haces para generar credibilidad y mantener una buena percepción con tu cliente.

Identificación – Ubicación firme por parte de los clientes de lo que haces a través de tus labores.

Relación – Cómo te involucras con tus clientes, qué estrategias o herramientas utilizas para establecer ese vínculo con ellos. Hoy en día, algunos de los más utilizados son las redes sociales, blogs, foros.

Sociedad – Relación en la que participa el cliente en conjunto con la empresa para un incremento de beneficios mutuos con estrategias.

Como apoyo, viene a posición una herramienta opcional que facilita esta relación del que tanto hablamos, el CRM. CRM (Customer Relationship Management, por sus siglas en inglés) son tecnologías de Internet que facilitan la gestión sistemática y organizada de las relaciones con los clientes. Gracias al CRM puede tener una relación más cercana hasta con muchos clientes a la vez. 

Alimentar y hacer fiable la relación de manera con nuestros clientes, es la sustancia activa de este marketing. Debemos tomar tiempo para escucharlos, conocer con quién haces negocios, notar esos aspectos que tal vez no llegan a comunicar, monitorearlos, darles seguimiento, que se sientan parte de un entorno. Hay que destacar que en la actualidad las empresas gastan 5 veces más en atraer nuevos clientes que en conservarlos.

Tú, ¿qué relación mantienes con tus clientes? ¿Ya los conoces a todos?